16.6.09

CXLV

Rara vez el público acuerda algo unánime, a excepción de condenar a los jugadores malditos. Tan sólo con ellos el público altera su condición de espectador por la de ciudadano, juez y padre.

3 Comments:

Blogger El Príncipe de las Tinieblas said...

Pienso que los jugadores "malditos" se condenan por sí solos.


Saludos genio

10:24 a.m.  
Blogger Álvaro Martínez said...

Y que injustamente malditos han sido determinados jugadores. Los patrones comunes de valoración de un jugador suelen ser, cuanto menos, dudosos.

1:57 p.m.  
Blogger G Vázquez said...

Exacto. Con los malditos ocurre siempre algo curioso. Hay un momento en que el juicio general abandona el deporte y deja de juzgárseles como deportistas. Mucho antes se les juzgará como personas cuando en el fondo y seguramente nadie más desconocidas que ellas.

Un maldito debe expiar las culpas que le corresponden. Pero quedará eternamente condenado a expiar una carga mucho mayor que la que le condujo al banquillo de los acusados.

6:10 p.m.  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home


Discover James Ehnes, Orchestre symphonique de Québec, Yoav Talmi!