CXLV
Rara vez el público acuerda algo unánime, a excepción de condenar a los jugadores malditos. Tan sólo con ellos el público altera su condición de espectador por la de ciudadano, juez y padre.
Meditaciones y delirios del aro. Repensar el Baloncesto.
3 Comments:
Pienso que los jugadores "malditos" se condenan por sí solos.
Saludos genio
Y que injustamente malditos han sido determinados jugadores. Los patrones comunes de valoración de un jugador suelen ser, cuanto menos, dudosos.
Exacto. Con los malditos ocurre siempre algo curioso. Hay un momento en que el juicio general abandona el deporte y deja de juzgárseles como deportistas. Mucho antes se les juzgará como personas cuando en el fondo y seguramente nadie más desconocidas que ellas.
Un maldito debe expiar las culpas que le corresponden. Pero quedará eternamente condenado a expiar una carga mucho mayor que la que le condujo al banquillo de los acusados.
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