16.11.15

CLXXI

Jugar sin ganas es como comer sin hambre. 

21.9.15

CLXX

Un jugador se define por su posición en el tiempo. 

18.9.15

CLXIX

Cuanto mejor juega un equipo mayor es la habilidad del entrenador en hacer creer que no existe.

24.2.14

CLXVIII

La red es el cabello del aro. 

4.2.13

CLXVII

Confundir mecánica y técnica es como hacerlo con el vaso y el agua.

16.11.12

CLXVI

La clase es una virtud siempre que no venga sola.

25.9.12

CLXV

En la mesa de negociaciones el asiento de la fidelidad está siempre vacío.

18.9.12

CLXIV

Mejor que los jugadores conozcan la pizarra porque ninguna pizarra conocerá jamás a ninguno de ellos.

6.3.12

CLXIII

En el banquillo reposa la única necesidad que no agudiza el ingenio.

22.7.11

CLXII

Jugar rejuvenece.

26.5.11

CLXI

Un parcial demoledor se debe menos al acierto de unos que al desconcierto de otros.

16.5.11

CLX

Entre los entrenadores no hubo coleccionistas de títulos que no fueran antes coleccionistas de lujos.

2.5.11

CLIX

El tiro es lo único que el miedo no puede camuflar.

21.10.10

CLVIII

A veces corres
a veces piensas
si bien dispones
a todo llegas.

Separó
la naturaleza
el corazón
y la cabeza.

20.10.10

CLVII

Cuestiona al entrenador que cuestiona su plantilla.

19.10.10

CLVI

En la vasta familia del deporte la canasta es el único miembro que no se emparenta con nadie.

18.10.10

CLV

Celebra tu bien si ganas y padece tu mal si pierdes. Lo demás no es tuyo.

4.10.10

CLIV

I am
The pick and the roll
The three and the post
The dunk and the block


I am
The pass and the shot
The press and the foul
The bench and the court

I am
The fast and the slow
The jump and the fall
The air and the floor

I am
The rookie and the old
The big and the small
The free and the coach
The team and the void

I am
The brain and the blood

The net and the board
The rim and the clock
The perfect score

I am the ball
Don’t leave me alone

1.10.10

CLIII

La derrota de ayer siempre será preferible a la de mañana.

24.3.10

CLII

De entre los muchos tronos de Jordan ninguno más inalcanzable que el de la soledad.

8.3.10

CLI

Para que en el baloncesto la furia resulte valiosa mejor tener el aro de espaldas.

CL

Más sufrirá el talento que el trabajo si decide cargar con las dos cosas. 

24.7.09

CXLIX

Nada más caer derrotado, hay quien lamenta no poder desaparecer cuanto antes y quien lamenta no poder dar allí mismo la vida a cambio de un nuevo salto inicial. No puede haber mayor diferencia. 

1.7.09

CXLVIII

En el momento de sospechar menos de los rivales que de los compañeros se estará cometiendo suicidio.

CXLVII

El baloncesto puede contarse de mil maneras. Pero quien solo informa está mudo.

17.6.09

CXLVI

El tiempo es demasiado valioso para emplearlo allá donde nunca se vaya a llegar.

16.6.09

CXLV

Rara vez el público acuerda algo unánime, a excepción de condenar a los jugadores malditos. Con ellos el público reemplaza de pronto su papel de espectador por el de juez y padre.

13.3.09

CXLIV

Peor que el juego sin entrenamiento el entrenamiento sin juego.

19.2.09

CXLIII

Al cementerio que apila nombres y números y todo lo que verdaderamente importa ha desaparecido lo llaman palmarés.

16.2.09

CXLII

Solo el incapaz de espectáculo insiste en despreciarlo.

3.2.09

CXLI

Cuanto más encima un entrenador de sus jugadores, más se aleja de ellos.

31.1.09

CXL

Tan solo a los más grandes cabe el honor de contar entre sus peores adversarios a jugadores contra los que nunca se enfrentaron.



29.11.08

CXXXIX

Nada más deseable que la juventud, pero nada más valioso que la experiencia.

CXXXVIII

Entrenar no es ser entrenado. Lo primero es aprender y lo segundo ser ordenado.

CXXXVII

Entre quienes tienen el honor de contar el deporte es fácil descubrir a un impostor. El juego será lo último de que hable, si es que lo hace.

20.11.08

CXXXVI

La inteligencia brilla con el balón pero se descubre más a menudo sin él.

11.11.08

CXXXV

Ver baloncesto no significa entenderlo. Pero será siempre mil veces preferible lo primero.

4.11.08

CXXXIV

Cuando lo que está bajo los ojos empieza a cuestionar lo que está sobre ellos, es que asoma la retirada.

27.10.08

CXXXIII

La sonrisa del número uno del draft debería apagarse al bajar del estrado.

7.10.08

CXXXII

Bautizaron como falta técnica a la menos técnica de las faltas.

23.9.08

CXXXI

En el suelo,
el arte del juego.


En el aire,
su poética.


CXXX

De todas las enemistades, la abierta entre técnico y jugador es la única que el baloncesto no puede resolver.

23.7.08

CXXIX

El talento invade aquello no hecho.

Photobucket

CXXVIII

El balón es al jugador sus manos. Al equipo, un abrazo de todas ellas.

9.5.08

CXXVII

El suelo, de los anónimos.
El cielo, de las estrellas.
Pero sin anónimos,
ni suelo
ni cielo
ni estrellas.

15.4.08

CXXVI

El miedo es el primer síntoma de la derrota.

14.4.08

CXXV

Cada vez que haya rebote mejor pensar que lo que corre riesgo de caer al suelo o en manos de otro es tu propia hija.

31.3.08

CXXIV

Cuida el balón pero cuídate de su influjo. Cuando sea tuyo serás el centro de atención. Cuando no lo sea mira bien de quién lo eres y qué puedes hacer sin él. El balón es el dinero del juego.

28.3.08

CXXIII

La alegría es la emoción más valiosa. Y la más efímera. Nunca dura lo suficiente como para verse harto. No se juega para alcanzarla, sino para repetirla.

Photobucket

27.3.08

CXXII

Todo jugador es único pero algunos lo fueron de verdad.

Photobucket

22.3.08

CXXI

Evaluar a los jugadores como simple producto de técnica y física es como hacerlo con los hombres con ropa y sin ella.

CXX

Un líder es un tipo al que seguir sin darse cuenta.

CXIX

El verdadero valor de un jugador no lo establece la victoria, sino la memoria.

Photobucket

CXVIII

Ataque y defensa precisan por igual la ambición de atacar.

CXVII

Cuando todo haya terminado
quédate unos segundos allí.
Porque muchas veces desearás
volver a estar donde ahora estás,
sentir lo que ahora sientes
y ser lo que ahora eres.

Quédate unos segundos allí,
mira a tu alrededor
y déjate ser el momento.

Porque ese momento ya no volverá
y la felicidad dura un instante.

Photobucket

CXVI

Un equipo es un estado que rara vez se alcanza.

21.3.08

CXV

Dios creó a hombre y mujer.
El baloncesto, a Magic y Bird.

Photobucket

CXIV

Balón y aro son al juego genitales. De unos pocos depende su goce.

20.3.08

CXIII

La suerte en el baloncesto solo cabe en la memoria del derrotado.

18.3.08

CXII

Pertenece el fragor de nuestro juego a las diversiones que suspenden el sentido del humor.

Photobucket

14.3.08

CXI

Hay dos tipos de tiradores. Los convencidos de que entre ellos y el aro hay demasiadas cosas y los que además juegan.

9.3.08

CX

El balón agrava la soledad. Por eso los pasadores son los menos solitarios.

8.3.08

CIX

Peor que las lesiones, temerlas.

7.3.08

CVIII

Aquella mañana de 1891 James Naismith alumbró en el gimnasio un nuevo juego. Años después estrechaba la mano de quien había sido su pupilo en el equipo de Kansas. Se llamaba Phog Allen y le relevaba en el cargo. Allen prosiguió su carrera hasta que uno de sus muchachos, Adolph Rupp, asumió la dirección del equipo de Kentucky. De los muchos jugadores a su mando, uno de ellos, Pat Riley, continúa ejerciendo hoy, adonde hemos llegado a través de tan solo cuatro nombres.

Qué joven es nuestro juego.

Photobucket

5.3.08

CVII

Lo mejor de la estadística avanzada no es revelar casi todas las verdades. Sino desnudar casi todas las mentiras.

CVI

Del equipo titular es responsable el entrenador. Del fondo del banquillo, el jugador.

22.11.07

CV

El niño imita a sus mayores y el jugador a sus mejores. Por eso la vida fracasa y el baloncesto prospera.

CIV

El mejor jugador nunca lo será mal acompañado.

14.11.07

CIII

Las estadísticas son muy generosas. Reparten lecciones a unos y munición para todos.

8.11.07

CII

El peor riesgo del analista es acabar convencido de que las canastas son lo último que celebrar y sus autores lo primero que condenar.

1.11.07

CI

A veces, nada explica mejor el éxito de un jugador que la suma de quienes desean su fracaso.

23.10.07

C

Una lejana noche del 62 un gigante hizo del baloncesto un juguete y de sus rivales, muñecos.

XCIX

Cuando el baloncesto se vuelve previsible el juego desaparece.

22.10.07

XCVIII

En una de las miles de veces que los Globetrotters cumplían su intención de divertir a la gente que acudía a ver sus partidos, aquella vez en una pequeña cancha de tierra al aire libre, la chillona risa de un muchacho durante toda la velada llamó la atención del equipo de Harlem. Las carcajadas del chico, de pie bajo una de las canastas junto a un anciano que parecía susurrarle, no se apagaban ni cuando el juego estaba detenido. Cuando todo terminó y movido por la curiosidad Meadowlark Lemon se acercó al joven y le preguntó: “Dime, ¿qué te causa tanta gracia?”. A lo que el chico respondió: “Soy ciego y no puedo veros, pero mi abuelo me va contando todo lo que hacéis y es maravilloso”. Conmovido Lemon corrió a contarlo a sus compañeros. Cada uno de ellos estampó su firma en el balón y se lo entregaron al muchacho.

20.10.07

XCVII

El tapón es un mate defensivo.

XCVI

Para establecer el valor de un compañero importa menos la desdicha del equipo rival que la fortuna del propio.


XCV

Mejor pasar el balón al que lo espera que al que lo persigue.

18.10.07

XCIV

No se mide al ganador por la victoria sino por las ganas de ganar.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

XCIII

Tirar es la más valiosa apuesta del juego. Pero quien no hace otra cosa lo tira todo por la borda.

XCII

Quien entierra el pasado entierra el presente, que será pasado mañana, aunque ahora no lo sepa.

28.7.07

XCI

Para el entrenador de élite no hay cielo por encima del marcador.

13.3.07

XC

Para que un gran jugador pueda mejorar a sus compañeros solo precisa una cosa: compañeros capaces de mejorar.

LXXXIX

Si para cortejar al acierto solo vale la rutina, no hay excusa para quien malgasta tiros libres.

27.1.07

LXXXVIII

Que la venganza se sirve en plato frío carece de lugar en el baloncesto, donde por la feliz posibilidad de reiterarse, la venganza de aquellos talentos que inicialmente se vieron despreciados se sirve en plato caliente para honor de quien la cobra y regocijo de todos. 

Photobucket - Video and Image Hosting

19.1.07

LXXXVII

Anida en lo más hondo de cada jugador el lejano recuerdo de un momento decisivo, infantil y traumático, que vino a descubrir que entre el baloncesto y él habría de alojarse en adelante un cuerpo extraño al que llamaban entrenador.

LXXXVI

Horas antes de desplomarse, los pasos, gestos y palabras de Len Bias tenían ya lugar desde el cielo.

LXXXV

En el baloncesto, como en la vida, la memoria ajena descarta mil aciertos por cada error cometido.

15.1.07

LXXXIV

A Julius Erving
En el inagotable cortejo a la canasta para obtener sus favores reside el sentido erótico del baloncesto. Y sin embargo muy pocos alcanzan a interpretar un baloncesto erótico, que tiene en la bandeja a su primera y más sencilla expresión. La bandeja es un delicado beso a la boca del aro que rara vez no es correspondido.

Photobucket - Video and Image Hosting

10.1.07

LXXXIII

Elaborar el baloncesto por necesidad es un arte que hace interesante a este juego. Pero algunos llaman baloncesto elaborado al que se juega sin aros por una desgraciada mezcla de entrenadores que se sienten demasiado capaces y jugadores realmente incapaces.

16.12.06

LXXXII

La versatilidad es un bien deseable salvo cuando sirve de pretexto para no destacar en nada.

LXXXI

Con el balón en los pies Maradona fue un genio. Como hombre, la dolorosa prueba de alguna indigencia temprana. Esta disparidad, resultado de una vida entregada a la actividad deportiva, se extiende a la inmensa mayoría de deportistas a los que algún imbécil cede el micro o la pluma al más alto precio como si deporte y comunicación fueran la misma cosa y bebieran del mismo talento. Y la práctica de un deporte es a la comunicación lo que el guiso a la astronomía.

14.12.06

LXXX

Los jugadores más grandes cargaron en silencio la cruz de disculpar su tamaño.

LXXIX

Si en un examen no se permite salir al baño, el cantante no puede interrumpir su pieza ni el actor abandonar la escena, al baloncesto podrían sobrarle los tiempos muertos.

11.12.06

LXXVIII

El baloncesto como deporte de equipo es un bonito principio que conviene vulnerar cuando a un jugador le está entrando todo.

LXXVII

La táctica es la civilización del juego. Pero escapar de ella no es de salvajes, sino de jugadores.

LXXVI

Corre siempre que puedas salvo que ese arranque no vaya a ningún sitio.

7.10.06

LXXV

Las faltas por error humanizan el juego. Por necesidad, lo envilecen.

23.7.06

LXXIV

El paso del tiempo encarece los recursos. Así el joven salta por instinto, el maduro por necesidad y el veterano ya solo por alegría.

22.7.06

LXXIII

La técnica es el lenguaje del talento.


LXXII

El sacrificio en solitario hace del jugador un erudito. En equipo, un sabio.

LXXI

Que de entre todas las opciones Jordan eligiera a Collins doce años después de traicionarle explica, primeramente, el deseo de expiar un profundo sentimiento de culpa.

16.7.06

LXX

Lanzar es el más primordial acto que cometer ante la seductora soledad del aro. El tiro es, pues, el átomo del baloncesto. 

LXIX

Cuando a muchos deportistas socorre un “no tengo palabras”, efectivamente no las tienen, a pesar de la emoción.

10.7.06

LXVIII

En el tiro la indecisión corteja al fallo como la cama al sueño.

7.7.06

LXVII

En 1900 la anatomía de un jugador de baloncesto era la de un hombre cualquiera. En 1950 la diferencia con el hombre común aún podía resultar difícilmente apreciable. En 2000 esa diferencia aumentó lo suficiente como para que muy pocos jugadores pasaran ya desapercibidos entre la población. En 2050 la diferencia hará posible observar la fauna NBA como una subespecie de genética muy superior al resto de los mortales. Más allá en el tiempo el planeta mismo les quedará pequeño.

Y aún se cree que la altura de los aros será eterna.

1.7.06

LXVI

De entre los peores vicios que despierta la necesidad de ganar pocos igualan a la simulación de las faltas.

LXV

Ningún aficionado está libre de alejarse demasiado del jugador que cree apoyar. Y tendría que estar ahí abajo para comprobar lo difícil que resulta que las cosas, simplemente, salgan bien. O aun peor, a su gusto.

30.6.06

LXIV

Cuando toque descansar en el banquillo, que únicamente repose el cuerpo.

28.6.06

LXIII

El jugador empieza donde la indiferencia acaba. Hasta entonces tan solo asoma un disfraz.

LXII

Tanto dolor infligió Shaquille O'Neal a rivales y aros como padeció de marcajes y tiros libres.


LXI

Que el control de la primera finta pertenezca al autor y el de la segunda al marcaje y entre una y otra no medie más que un pestañeo, demuestra el asombroso misterio que en nuestro juego encierra la mímica.

LX

Recelo de la numerología como superstición. Pero descubrir que Jordan abandonó su extraño dorsal 45 en la velada número 23 me despertó una fascinante sospecha.

20.6.06

LIX

Si nadie recuerda al segundo, tampoco todo lo que hizo el primero.

19.6.06

LVIII

En el baloncesto del talento se vive y del trabajo se sobrevive, salvo cuando la estatura justifica al inepto y disimula las vergüenzas del vago.


LVII

El equipo perfecto apenas botaría el balón.

LVI

Cada vez que tocan tiros libres el baloncesto se ve reducido, de pronto, a un juego de mesa de un solo postor. 

8.4.06

LV

El mejor base no es el que dirige, sino el que propone.

LIV

Todo jugador sale motivado de un acierto, pero debería hacerlo menos que de un fallo.

7.4.06

LIII

El mate es el tiro más corto que existe.

LII

Defender es molestar. 

17.12.05

LI

Por la voluntad de ganar escribió el baloncesto sus episodios más épicos. Por la de crear, los más hermosos.

L

Lo único que temer de la evolución es alcanzar un estado donde la intervención de la fuerza separe definitivamente a la calidad de la victoria.

XLIX

Quien corre y hace correr, piensa y juega a la vez. Quien no corre nunca, solamente piensa. O eso parece.

XLVIII

No todo compromiso triunfa, pero nada triunfa sin él.

XLVII

Hay entre los jugadores niños y adultos. Pero no por lo que tan a menudo se cree. Sino porque unos se divierten y los otros no.

1.12.05

XLVI

Figura el baloncesto un triángulo isósceles cuyos lados mayores representan a jugador y espectador. Adivinen quién detesta ocupar el lado pequeño.

XLV

El valor de un jugador puede medirse por la cantidad de balones que recibe. Pero aún más por el número de ellos que ni espera.

XLIV

Una canasta vale el doble que un tiro libre, cuyo valor es la tercera parte de un triple. Y en los tres casos se repite la misma acción: el balón atraviesa el aro. De manera que todo lo que precede a la canasta tiene que ser demasiado valioso como para que semejante argucia proporcione a este deporte tantísima atracción. 

XLIII

Pasar mucho no significa pasar bien. Pasar mucho en el baloncesto puede ser ejemplo del que lo entiende y del que se desentiende. 

29.11.05

XLII

Puede que Petrovic, Sabonis y Kukoc rindieran en la NBA por encima de lo que los americanos esperaban pero por debajo de lo que los europeos deseaban. La diferencia estriba en que mientras unos creen que dieron allí lo que en verdad eran, los otros jamás dejarán de preguntarse por qué Petrovic murió pronto, Sabonis llegó tarde y Kukoc nunca fue lo más importante de su equipo. He aquí el triple acecho de una legítima e irresoluble insatisfacción.

9.10.05

XLI

Si tropieza el que camina más perderá el balón quien lo anima.

XL

El buen entrenador no es el que gana, sino el que deja que lo hagan sus jugadores.

XXXIX

Si solo quieres rebotear, que tiren otros.

6.10.05

XXXVIII

Igual que un niño no es un hombre, tampoco un novato un jugador. Así el baloncesto universitario me pareció siempre, a lo más, una interesante guardería donde se aprende a jugar, pero donde aún no se juega. Porque no hay jugadores. Sino aprendices.

27.9.05

XXXVII

Solo unos pocos elegidos hicieron más por el concurso de mates de la NBA que la NBA por el concurso, lo que pone a cada parte en su sitio. 

18.9.05

XXXVI

Que un jugador concentre todos los aclarados y que su equipo abuse de ellos invita a sospechar que, o bien sobra el jugador o bien sobra el resto o bien sobra el entrenador. Porque faltar, faltan todos. 

XXXV

La canasta es la cosa más ninfómana del mundo. Vive solo para ser penetrada. Prívala del balón y tendrá el mismo sentido que la vagina de una virgen.

16.8.05

XXXIV

Por lo sincero de sus dos términos, pocas expresiones más acertadas que “rueda de prensa”: una gira y la otra aprieta. Y así no hay quien se mueva. Deberían ambas olvidar para siempre ese desastroso encuentro que traiciona lo esencial de cada una. El deportista hace el deporte, la prensa lo escribe y el lector lo lee. Pero si el deporte no sabe hablar y la prensa lo recoge, al lector no llegarán más que bobadas. Cuánto agradecería el deporte no salir de lo suyo. Y aún más la prensa si en lugar de molestar, de deporte hablara. Así habría deportistas y no analfabetos. Periodistas y no recaderos. Y por supuesto lectores.

13.8.05

XXXIII

No habrá salido el balón de tus manos cuando ya debieras imaginarlo dentro. Siempre que tires que sea por segunda vez, como la prueba material del acierto imaginado.

9.8.05

XXXII

Hay en el mundo dos tipos de espectador: el que ve baloncesto y el que tan solo ve un equipo. El primero tiende a disfrutar; el segundo, a sufrir. Uno gana siempre; el otro rara vez. Aquél no excluye a nadie. Este, a casi todos. Y si fuera el excluido su equipo, el baloncesto perdería un tuerto. Pero ganaría un asiento precioso y, con suerte, un nuevo espectador. 

XXXI

Una falta es una falta y muy pocas son personales.

XXX

Intimida a la intimidación no ceder a ella.

20.5.05

XXIX

Si el hábito vacía, la rutina aburre y el tiempo agota, nada más admirable que el entusiasmo del veterano.

XXVIII

Antes de que la retirada decida, mejor que uno decida la retirada.

19.5.05

XXVII

En la película del juego la estadística son los créditos. Y mal espectador será el que al leerlos crea haberla visto.

15.4.05

XXVI

Donde no llegue tu velocidad, que lo haga el balón. Es el jugador más rápido. Pásalo.

11.4.05

XXV

Tuve una pesadilla. Soñé con una mano. Con una mano cortada. Yacía muerta en el suelo. Y allí vació enseguida su sangre, desnudando con crudeza a la vista parte del hueso y hebras informes de carne. La mano pertenecía al más desdichado jugador. Un valiente que se atrevió a interponerla entre el aro y uno de esos salvajes mates que no pueden, que no deben ser detenidos. No lo vi. Nadie lo hizo. Pero luego del fugaz forcejeo en el cielo, el matador ganó la partida y el aro actuó de navaja de tan trágica forma que mano y balón se confundieron en la entrada. Los gritos de espanto mediaron casi al instante, cuando la víctima fue advertida por otros de la gravísima pérdida. Ni lo había advertido y acudía inocente a recoger el balón. Entonces sí, presa menos del dolor que del horror, el jugador cayó desmayado. Y yo desperté. La visión de aquel absurdo brazo pudo conmigo.

Aprendí a apreciar mejor el valor de algunos jugadores, el valor de un tapón en esas condiciones y cómo el profundo fragor del juego es capaz de indultar el dolor. Qué cerca creemos ver a los jugadores y qué remotos nos son en realidad. 

XXIV

Una franquicia deja atrás su infancia cuando su público protesta más que celebra, con razón o sin ella.

10.4.05

XXIII

En la numerología deportiva universal el 23 es propiedad de un nombre. Y es más fácil que un camello atraviese el ojo de una aguja a que algún día la pierda. 

9.4.05

XXII

Faltaban tres minutos para el descanso cuando de repente el colosal cuerpo del marcador electrónico de cuatro caras y cinco toneladas, cayó desde el techo del pabellón al mismísimo centro de la pista a una velocidad que nadie habría podido concebir más endiablada. Al estruendo del impacto y la violenta sacudida del recinto sucedió el súbito silencio de todos los presentes, congelados en un instante eterno de pánico. El gigantesco mecanismo había hundido parte del fuselaje en el parqué, cuyo contorno se abría levantado en azarosas láminas que amenazaban como enormes cristales. Los jugadores habían salido despavoridos en dirección a una de las canastas, en torno a la que permanecían detenidos. Verlos allí agrupados multiplicaba la impresión de ser los únicos miembros de la multitud en vestir de corto. Y quizá fuera ésta la razón que animaba estúpidamente a contarlos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve... nueve... nueve... Solo nueve. No había modo de encontrar al décimo.

8.4.05

XXI

La victoria es plural. La derrota, unánime.

XX

No es fácil levantar el ánimo tras una gran derrota. Tal vez alguien debiera recordar a ese jugador abatido lo que aún podrá ganar o lo mucho que está ganando. Este último caso sería además el único donde hablar de dinero en el deporte no resultaría estúpido.

7.4.05

XIX

Cuando ese atlético jovencito siente alcanzar el cielo a cada nuevo mate y nada desea más que seguir haciéndolo, comete una gran ingenuidad: creer que el mate reúne a la vez todo aquello que el mate no es.

3.4.05

XVIII

Hay canasta. Y su autor recula a defender. O a cumplir una tarea más próxima. Pero en un primer instante todo lo hará aprisa, urgente, ciego. Se trata de un automatismo común a todo jugador de origen menos técnico que psíquico. Ser el fulgurante centro de atención obra en la mente como la llama en la mano, como un reflejo condicionado que atrae y repele a un tiempo el protagonismo. 

XVII

Si hombre y mujer son esencialmente distintos, así en el baloncesto lo son negros y blancos.

XVI

Sin dificultad no hay espectáculo.

2.4.05

XV

Peor que demostrarse incapaz, hacerlo a costa de otros.

XIV

El baloncesto perdura porque no hay jugador que no anhele repetir el condensado placer de anotar.

XIII

Uno de los principios más perfectos del baloncesto es que nunca un acierto valga por otros dos.

30.3.05

XII

Por esta cosa tonta de ganar y como que la vida vaya en ello, cuánto se olvida el baloncesto como juego, como desenfreno y diversión, como altruismo y como arte, como alegría y primavera de la vida, como la felicidad al sencillo alcance de la mano. Deberíamos haber conseguido el modo de hacer a Magic Johnson verdaderamente inmortal.



29.3.05

XI

Ninguna fuerza distrae como la belleza. Si ante las formas de una mujer podemos olvidar temporalmente que bajo ellas se agita una persona, en el baloncesto podemos olvidar el marcador, como si tuviéramos que recordar que está ahí y que por lo visto tiene más importancia que el juego y la belleza de sus formas. 

24.3.05

X

No se ha dado aún la circunstancia de que un título NBA se resuelva en un último tiro al compás de la bocina luego de agotar los siete partidos completos. No me cuesta imaginar esa escena. Pero no puedo hacerlo sin convencerme de que no podrá salir de las manos el balón sin que con él viaje hasta el último soplo de vida del jugador. Por eso una bala que en ese preciso instante buscara dar muerte al autor del tiro no debería dirigirse al cuerpo. Debería hacerlo al balón.

IX

Hacer lo que uno sabe no es hacer lo que uno quiere. Pero si quieres hacer lo que sabes y sabes hacer lo que quieres, serás tu mejor jugador posible.

21.3.05

VIII

Por qué no reparar unos segundos en los salvajes arrebatos que alguna vez suceden al mate en pleno fragor del juego, en la insondable naturaleza de esas atroces reacciones. ¡Observad a esas bestias!
Durante la imperceptible fugacidad de un instante, que arranca al besar los pies el suelo, acontece en el cuerpo un fenómeno de prodigiosa intensidad y cabría creer que sobrenatural. Todo sucede muy rápido: los nervios se encienden, los músculos se tensan, el corazón dispara la sangre a saciar la brutal hinchazón de las venas, la temperatura aumenta y la piel enrojece, estalla la adrenalina, la amígdala secuestra el cerebro, la mente desaparece y con ella el tiempo; se diluye el alma y el Sapiens deja de serlo.

Es como si el organismo se multiplicara a tal extremo que una barra de acero que lo golpeara quebraría como un madero seco. La energía desatada en ese lapso infinitesimal habría de poder iluminar una urbe gigantesca como un fogonazo irreal y no es otra la razón de que la boca brame desencajada que rebasar esa fuerza infinita el ridículo continente del cuerpo. Sugerir que el hombre deviene entonces en alimaña es decir muy poco. Durante ese cósmico pulso el hombre trasciende la realidad. De ahí su brevísima duración, la única posibilidad de un estado que no pertenece a esta vida.

Debería maravillar saber que el baloncesto desencadena ese milagro, el milagro de alcanzar el hombre por un instante como un nirvana de fuego.

15.3.05

VII

Sospecha del que resucite al despido de un entrenador.

14.3.05

VI

Entre errar el tiro de la victoria y no poder intentarlo cabe igual distancia que entre la frustración y el tormento.

V

No exagero si confieso que pasé buena parte de mi niñez, juventud y postrimerías, encerrado en una pequeña sala con la sola compañía de una pantalla que me hacía escapar de la vida y el silencio de una mujer que me la había dado. Esa mujer era la madre de mi madre, la única que conocí, y ya muy mayor, achacosa y casi inmóvil en aquel sillón del que dolorosa parte formaba, compartió conmigo innumerables veladas de esta enfermedad que por algún extraño motivo algún día contraje. Dudo que aquella mujer entendiera una sola imagen, qué sentido guardaban, cómo era posible que unas personas volaran y otras, como ella, agotaran su vida postradas. Y sin embargo, tan seguro estoy como que escribo esto que ninguna anciana presenció nunca más baloncesto que ella. Si yo repetía mil veces una sola imagen ella también lo hacía. Pobre mujer. En cuántos de aquellos hondos suspiros no reparé jamás y, ahora lo sé, el inmenso significado que encerraban. Cuántas veces, al girar yo la cabeza, delaté su mirada serena clavada en mí mientras yo solo lo hacía al frente. Debo, quiero entender que su felicidad residía entonces en mi sola y espectral compañía.

Por eso, al recordarla, no puedo evitar un reproche infinito por haber desperdiciado así su admirable presencia, la más dulce y tierna que disfrutaré jamás.

Nunca te olvidaré, abuela mía. Y si pudiera remontar mi vida, habría cambiado todo por dedicarte cada segundo de aquellos días que ya, maldita sea, ya nunca volverán.

13.3.05

IV

Si no sabes defender, no lo demuestres.

III

Se aprende entrenando. Pero solo se sabe jugando.

8.3.05

II

La canasta del futuro carece de soporte tal y como lo conocemos. Nada hay entre el suelo y el tablero porque nada material los une. Alguna prodigiosa fuerza la suspende en el aire como por arte de magia. La canasta, esa flor mecánica cuya forma creemos eterna, perderá algún día su tallo. 

7.3.05

I

Si a oscuras y en silencio te vieras de pronto asaltado por el crepitante gemido de una red al paso del balón y no sintieras estremecer algo muy adentro, será que el baloncesto no es el centro de tu vida. Corre pues a disfrutar de ella.