1.12.05

XLIV

Una canasta vale el doble que un tiro libre, cuyo valor es la tercera parte de un triple. Y en los tres casos se repite la misma acción: el balón atraviesa el aro. De manera que todo lo que precede a la canasta tiene que ser demasiado valioso como para que semejante argucia proporcione a este deporte tantísima atracción.