V
No exagero si confieso que pasé buena parte de mi niñez, juventud y postrimerías, encerrado en una pequeña sala con la sola compañía de una pantalla que me hacía escapar de la vida y el silencio de una mujer que me la había dado. Esta mujer era la madre de mi madre, la única que conocí, y ya muy mayor, achacosa y casi inmóvil en aquel sillón del que dolorosa parte formaba, compartió conmigo innumerables veladas de esta enfermedad que por algún extraño motivo algún día contraje. Dudo que aquella mujer entendiera una sola imagen, qué sentido guardaban, cómo era posible que unas personas volaran y otras, como ella, agotaran su vida postradas. Y sin embargo, tan seguro estoy como que escribo esto que ninguna anciana presenció nunca más baloncesto que ella. Si yo repetía mil veces una sola imagen ella también lo hacía. Pobre mujer. En cuántos de aquellos hondos suspiros no reparé jamás y, ahora lo sé, el inmenso significado que encerraban. Cuántas veces, al girar yo la cabeza, delaté su mirada serena clavada en mí mientras yo sólo prestaba atención a la absurda pantalla. Debo, quiero entender que su felicidad residía entonces en mi sola y espectral compañía.
A veces, en mitad de la noche, padezco un reproche infinito por haber desperdiciado así su admirable presencia, la más dulce y tierna que disfrutaré jamás.
Nunca te olvidaré, abuela mía. Y si pudiera remontar mi vida, habría cambiado todo por dedicarte cada segundo de aquellos días que ya, maldita sea, ya nunca volverán.

6 Comments:
Muy bonito homenaje.
Por cierto, es solo una opinión personal, pero el diseño de texto blanco sobre fondo negro me deja la vista hecha polvo. Puede que sea el único, pero si aceptas un consejo sobre diseño, el mio será: invierte ese esquema de colores.
Un saludo.
A mi me gusta, siempre que el texto no sea muy largo. Claro, es que yo uso el mismo... ;-)
Por cierto, como ya le dije a Gonzalo, genial el blog. Un espacio realmente interesantes para degistar en privado, íntimamente, en solitario...
Es un "error" habitual, no darnos cuenta del valor de las personas, o de las cosas hasta que las perdemos de nuestro lado. Aunque ahora te arrepientas de no haber hecho más con ella, para ella supongo que tu sola presencia ya le compensaba.
Interesante tu primera reflexión fuera del tema del basket puramente dicho.
Espero que algo así no te vuelva a pasar, es una pena echar la vista atrás y ver que lo que has dejado de vivir son personas.
Un beso.
GONZALO VÁZQUEZ = Una reencarnación delirante de Hector Quiroga + Espronceda en chandal y zapas + Javier Krahe en batín y con gafas de leer comentando un partido tras otro + kronopio del aro y un tablero + Encargado de la Sección de Baloncesto en la Antigua Biblioteca de Alenjadria + Nostágico irredento en blanco y negro con música de Miles Davis y The Temptations + Leolo Lozzone en la Fábrica de jugadores de chocolate + Un Terry Giliam de botar, pasar y tirar + Y más cosas que se me escapan...
P.D: La primera vez que supe de ti (en la radio), no sabía quien eras, y tras escuharte, pense "que tío más plasta y pedante..."). Una siguiente vez, te leí detenidamente en un artículo, y me dije "cuidao, este tío parece que controla de verdad..."
La siguiente vez te volví a escuchar, y corregí mi primera apresurada y negativa opinión de usted. Seguí sabiendo de su persona, a través de una serie de artículos, a cual más erudito, a cual más estrambótico, y me dije "Vázquez es un tío atrevido, o tal vez, un descomunal insconciente que desparrama su genialidad y locura sin miramiento...o sease, una rara avis..."
Y hoy después de desvirgar tu bloc desde mi anominato worthyano, me dejas a cuadros con un delicado y nostágico trozo de tu vida, que describe el desgarro por amar locamente el baloncesto y amar ahora en silencio desde la distancia a una mujer que te ayudó a ser lo que eres hoy.
Gracias por compartir la neurona y el sentimiento con todos los que merodeamos tu blog y estamos enfermos de forma crónica por este deporte.
"Por muchos años Sr. Vázquez..."
Gracias. De todo corazón, gracias.
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