Quien pase por el banquillo debería preguntarse siempre por qué. Mentalmente nunca debería abandonarse la pista. Nunca. Es como si todo jugador debiera estar permanentemente preparado para entrar.
Uno de los estados menos estudiados en nuestro deporte es precisamente "el banquillo", la infinidad de razones que conducen a él y la diversidad de estados psicológicos en que su paso deriva.
Me tomo la palabra para escribir algún día sobre todo ello. Llevará por título: "La fase refractaria".
5 Comments:
jaja, lo malo es que si no reposa la mente el cuerpo malo malo.
pero sé a lo que te refieres, y jugando en una ligal local... dnd el entrenador es el que más ganas le echa... ya imaginarás lo que quiero decir.
Quien pase por el banquillo debería preguntarse siempre por qué. Mentalmente nunca debería abandonarse la pista. Nunca. Es como si todo jugador debiera estar permanentemente preparado para entrar.
Uno de los estados menos estudiados en nuestro deporte es precisamente "el banquillo", la infinidad de razones que conducen a él y la diversidad de estados psicológicos en que su paso deriva.
Me tomo la palabra para escribir algún día sobre todo ello. Llevará por título: "La fase refractaria".
Yo gané muchos partidos en el banquillo, sobre todo en el descanso.
No había jugado bien la primera parte y me quedaba todo el descanso sentado en el banquillo, solo, pensando.
La segunda parte la jugaba de puta madre.
Tú nunca perderás y, mejor aún, nunca adoptarás la peor actitud de la Victoria.
;)
Qué razón tienes.
Saludos.
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